
Un auto enciende, comienza su recorrido por la avenida. Esta oscuro el cielo todavía, se ve al conductor por el espejo retrovisor, es un hombre mayor de edad con barba.
Ya con el cielo claro se detiene a tomar desayuno. Luego siendo las 7 y 30 a.m. llega su empresa. Es dueño de una fábrica de medias. Afuera le espera una obrera, es una persona de confianza del patrón. Se llama Marta. Mujer de pocas palabras. Luego llegan dos mujeres más.
Don Jacobo Koller al final de aquel día le comunica a Marta que su hermano Herman va llegar el fin de semana. Necesita que ella vaya a su casa y le ayude mientras que dure la estadía de su hermano. Prácticamente le propone que sea una especie de esposa. Bueno un remedo de esposa. Ella acepta esa proposición de Jacobo. Y le sugiere que se tomen una foto los dos juntos para que su hermano se crea bien el cuento. La idea de que su luna de miel fue en las Cataratas de Iguazú es aprendida por ambos, debe ser creíble el rollo de que están casados.
La ciudad de Montevideo es tan antigua, parece Lima Barrios Altos, sólo que muy solitaria, muy poca gente circula. Parece una ciudad muerta. Bueno ese es el Montevideo que nos muestran los directores de la película.
Llega el hermano y le presenta a Marta como si fuera su esposa. Herman Koller viene de Brasil donde también tiene su empresa de medias. Pronto descubrimos que Herman representa la modernidad cuando habla de las computadoras que tiene en su empresa y las máquinas nuevas con las que produce las medias mientras que Jacobo representa el pasado con la máquina de escribir que usa y las máquinas antiguas con las que produce sus medias. Herman quiere ayudar a Jacobo a modernizarse, sin embargo Jacobo pareciera que estuviera conforme como se encuentra.
Herman invita a Jacobo a Piriápolis. Martha acepta encantada, Jacobo al final tiene que aceptar. Contra lo que se pensaba Jacobo comienza a divertirse en ese balneario de Maldonado. Tendrían que ver todas las situaciones que le ocurren a Jacobo. Es como un niño. Se toman una foto los tres y el tipo que camina por ahí y les va tomar la foto les dice: Sonrían y digan whisky.
En una película que supera largamente a 25 Watts, tres personajes nos conducen por un Uruguay que se debate entre el estancamiento y los deseos de la modernidad. Las 3 películas uruguayas que he visto estos últimos años (Corazón de Fuego, 25 Watts y esta película) y unos cortometrajes que vi hace poco en el Centro Cultural de España nos demuestran eso. Una pena lo que ocurrió con uno de los directores de esta película que se suicido el año pasado.
Detalle: Aparece Daniel Hendler y Ana Katz como una pareja de recién casados en Luna de Miel en Piriápolis.
Ya con el cielo claro se detiene a tomar desayuno. Luego siendo las 7 y 30 a.m. llega su empresa. Es dueño de una fábrica de medias. Afuera le espera una obrera, es una persona de confianza del patrón. Se llama Marta. Mujer de pocas palabras. Luego llegan dos mujeres más.
Don Jacobo Koller al final de aquel día le comunica a Marta que su hermano Herman va llegar el fin de semana. Necesita que ella vaya a su casa y le ayude mientras que dure la estadía de su hermano. Prácticamente le propone que sea una especie de esposa. Bueno un remedo de esposa. Ella acepta esa proposición de Jacobo. Y le sugiere que se tomen una foto los dos juntos para que su hermano se crea bien el cuento. La idea de que su luna de miel fue en las Cataratas de Iguazú es aprendida por ambos, debe ser creíble el rollo de que están casados.
La ciudad de Montevideo es tan antigua, parece Lima Barrios Altos, sólo que muy solitaria, muy poca gente circula. Parece una ciudad muerta. Bueno ese es el Montevideo que nos muestran los directores de la película.
Llega el hermano y le presenta a Marta como si fuera su esposa. Herman Koller viene de Brasil donde también tiene su empresa de medias. Pronto descubrimos que Herman representa la modernidad cuando habla de las computadoras que tiene en su empresa y las máquinas nuevas con las que produce las medias mientras que Jacobo representa el pasado con la máquina de escribir que usa y las máquinas antiguas con las que produce sus medias. Herman quiere ayudar a Jacobo a modernizarse, sin embargo Jacobo pareciera que estuviera conforme como se encuentra.
Herman invita a Jacobo a Piriápolis. Martha acepta encantada, Jacobo al final tiene que aceptar. Contra lo que se pensaba Jacobo comienza a divertirse en ese balneario de Maldonado. Tendrían que ver todas las situaciones que le ocurren a Jacobo. Es como un niño. Se toman una foto los tres y el tipo que camina por ahí y les va tomar la foto les dice: Sonrían y digan whisky.
En una película que supera largamente a 25 Watts, tres personajes nos conducen por un Uruguay que se debate entre el estancamiento y los deseos de la modernidad. Las 3 películas uruguayas que he visto estos últimos años (Corazón de Fuego, 25 Watts y esta película) y unos cortometrajes que vi hace poco en el Centro Cultural de España nos demuestran eso. Una pena lo que ocurrió con uno de los directores de esta película que se suicido el año pasado.
Detalle: Aparece Daniel Hendler y Ana Katz como una pareja de recién casados en Luna de Miel en Piriápolis.
2 comentarios:
No conozco Lima
pero Montevideo es un poco así...
una ciudad antigua
un poco solitaria...
(más si vas en vacaciones o semana santa, todos se van a la playa)
Yo digo que es una ciudad detenida en el tiempo...
Ciudadhuella, la llamó Mario Benedetti...
p.d.:todavía no la ví, ahora sé que no puedo perdérmela
saludos
tiene ese aire lento del cine argentino con un olor a soledad de Montevideo.
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